sábado, 4 de abril de 2009

III. GÉNERO Y SEXUALIDAD


Mucho se habla en la actualidad acerca de la perspectiva de género, desde la cual se intenta explicar y comprender algunas de las más importantes problemáticas personales y sociales: la sexualidad, la salud, la educación, el trabajo, etc.





Incluir en el análisis la perspectiva de género significa tener en cuenta el lugar y el significado que las sociedades dan al varón y a la mujer en su carácter de seres masculinos o femeninos. Este significado varía de cultura en cultura y de época en época.





Es necesario distinguir entre algunos conceptos que, si bien están conectados significativamente, no son sinónimos aunque se los use muchas veces como tales: sexualidad, sexo y género. Así, podemos definir sucintamente estas realidades:

• El sexo se refiere a las diferencias biológicas entre varón y hembra. Esto incluye la diversidad evidente de sus órganos genitales externos e internos, las particularidades endocrinas que las sustentan, y las diferencias relativas a la función de la procreación.

• El género es un concepto cultural que alude a la clasificación social en dos categorías: lo masculino y lo femenino. Es una construcción de significados, donde se agrupan todos los aspectos psicológicos, sociales y culturales de femineidad/masculinidad. Por lo tanto, la acción de la sociedad es definitiva para su aprendizaje y desarrollo.
• La sexualidad se refiere a cómo se viven y cuáles son las conductas y las maneras en que se realizan las prácticas sexuales, la seducción, los deseos y placeres eróticos, siempre influidos por las pautas y reglas sociales que impone cada cultura.

SEXUALIDAD

Los seres humanos no nos comportamos del mismo modo que las demás especies animales en lo que a la sexualidad se refiere. No pasamos por períodos de celo y, sobre todo, nuestro interés en el tema no se centra en la reproducción. En el ser humano la búsqueda de placer no es tan simple al punto que se cuestiona el concepto de instinto para referirse a la sexualidad humana, infinitamente compleja y vasta.

De hecho, podemos observar que algunas personas viven sin tener relaciones sexuales, tal como ocurre en el caso de los sacerdotes y religiosas católicas que hacen voto de castidad, lo cual implica dejar de lado la satisfacción directa de las demandas instintuales. ¿Es eso posible? Por ejemplo, entre los mecanismos de defensa del ser humano hay uno llamado sublimación, el cual permite, entre otras cosas, desviar la energía sexual hacia fines socialmente “elevados”.

Poseemos cualidades que parecieran ser únicamente de los seres humanos: los afectos y la fantasía. Es entonces que se explica la razón por la que los seres humanos no nos comportemos como los demás animales en los que predomina, por ejemplo, un macho dominante. Para la mayoría de personas, las relaciones afectivas son más importantes, de modo tal que el proceso por medio del cual se llega a formar una pareja puede ser bastante elaborado.

Por otro lado, en ocasiones se observan comportamiento de carácter sexual muy extraños y, a veces, hasta destructivos. Nos referimos a las llamadas “perversiones”, entendidas como desviaciones sexuales centradas únicamente en el logro de un tipo de placer diferente al normal y, por lo general, en personas que no van a poder estar aptos para establecer relaciones heterosexuales adecuadas, completamente satisfactorias para ambos.

De acuerdo con esta definición, una perversión es una desviación que sólo puede encontrar satisfacción en situaciones tales como las que buscan, por ejemplo, los exhibicionistas, quienes se satisfacen sexualmente mostrando de improviso sus genitales y asustando a su víctima. Por el contrario, los voyeuristas se van a satisfacer únicamente viendo cómo otros tiene relaciones sexuales o espiando a personas desnudas. Los fetichistas dependen estrictamente de determinados objetos con los que van a evocar a un ser amado o deseado, o a una parte de dicho ser, y sin este objeto no podrán tener excitación sexual adecuada. Los sadomasoquistas sólo encontrarán placer infringiendo dolor al otro o sufriéndolo ellos mismos. Los pedofílicos sólo encuentran placer en relaciones sexuales con niños o niñas. Como se ve, la gama de desviaciones es amplia ya que la fantasía no tiene límites.

Con respecto a la homosexualidad, existe actualmente una discusión en torno a cómo se la concibe y, si incluirla o no, dentro de las perversiones o si es más bien una alternativa sexual.

Existen diferentes tipos de homosexualidad, que van desde el homosexual latente que pese a sus tendencias hacia personas de su mismo sexo -de las cuales puede no ser conciente- nunca va a llegar a concretar una relación de este tipo y, por el contrario, podrá incluso, llegar a casarse o, como en muchos casos, podría mantenerse soltero. Casos de homosexualidad también se descubre entre aquellos que se los denomina ocasionales, tal como se observa en algunas personas que se hallan confinadas en cárceles, por ejemplo. Asimismo se dan relaciones homosexuales episódicas, durante el proceso evolutivo, que aparece en las relaciones de algunos adolescentes, sin que por ello devengan en una franca, duradera y exclusiva identidad homosexual.




Otro grupo de homosexuales es el de los bisexuales, quienes mantienen relaciones indistintamente con personas del sexo opuesto o del mismo sexo. Los trasvestis son hombres que gustan vestir indumentaria femenina y tomar el aspecto de una mujer, pero, a diferencia de los transexuales, no desean hacerse operar con el fin de cambiar de sexo. Los transexuales, en general, son personas que sienten y afirman que “la naturaleza se ha equivocado” con ellos, que son mujeres (en la mayoría de los casos) atrapados en cuerpos de hombre.




Se observa, pues, a través de esta rápida revisión, cuánta variedad puede mostrar el ser humano en su sexualidad. Ya no estamos en una época cargada de represiones que favorezcan el cinismo y no permitan el reconocimiento franco de estas condiciones sexuales. Hoy por hoy, casi a nivel de reacción, el tema de la homosexualidad aparece por diversas vías. Al respecto es necesario tener presente que la identidad sexual de una persona está determinada tanto por sus condiciones genéticas como por su historia personal, básicamente los vínculos tempranos con sus padres y demás figuras importante con quienes se identifica. Posteriormente las vicisitudes experimentadas durante la adolescencia juegan también un papel determinante.






Basado en:
Dreyfuss Daniel, Psicología para todos Lima: Bruño

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